Impacto cultural, social y politico del muralismo Mexicano.
Una gran cantidad de murales fueron producidos en la mayor parte del país de 1920 a 1970, generalmente con temas relacionados con política y nacionalismo enfocado a veces en la Revolución Mexicana, identidad mestiza y la historia de la cultura mesoamericana, esto sirvió como una forma de unión entre los miembros del movimiento. Los aspectos políticos y nacionalistas tenían poco que ver directamente con la Revolución Mexicana especialmente en las últimas décadas, el objetivo tenía que ver más con glorificarla y sus resultados como un medio para legitimar el gobierno posterior a la Revolución. La otra orientación política iba más hacia el Marxismo, especialmente la lucha de clases. Esto fue más fuerte en el movimiento inicial con Rivera, Orozco y Siqueiros, todos comunistas. Los mensajes políticos se volvieron menos radicales pero permanecieron con firmeza en la izquierda. Mucha de la producción de murales resaltaba el aspecto indígena de la cultura mexicana, considerándolo como un factor importante en la creación del México moderno; esto fue añadido con la idea de reexaminar la historia del país desde una perspectiva diferente. Otro aspecto que la mayoría de los muralistas compartían era el rechazo del ideal de que el arte era sólo para una minoría selecta, sino como un beneficio de las masas.
Los murales adquirieron un estatus monumental debido a dónde estaban plasmados, la mayoría en paredes de los edificios coloniales y los temas que manejaban. Los muralistas de México compartieron libremente ideas y técnicas, sin embargo, el trabajo de cada uno era muy distintivo y particular por lo que los artistas se podían deducir sin mirar la firma. Hubo un resurgimiento de viejas técnicas tales como el fresco, que es pintar sobre paredes recién enyesadas y pintura de cera caliente. Otros utilizaban mosaicos y cerámicas de alto fuego así como piezas metálicas y capas de cemento. El artista más innovador fue Siqueiros quien trabajó con pyroxileno (un esmalte comercial) y fue uno de los primeros en utilizar el aerógrafo con fines artísticos.
El muralismo cambió en muchos la manera de pensar acerca de los indígenas mexicanos, destacando su cultura y la enseñanza de su historia, así como influyó en los artistas del momento, tanto nacionales como internacionales en escala y contenido, muchos incluían ahora problemas de relevancia social en sus pinturas y buscaban hacer su arte útil para el público, comunicando sus pensamientos acerca de la política de la izquierda, así como provocando conciencia social. La idea de expresar ideas políticas y sociales en murales influyeron a muchos artistas del momento en México y los Estados Unidos, así como llevó al desarrollo de nuevos estilos como el Movimiento Chicano en el sur de Estados Unidos.
David Alfaro Siqueiros
Su objetivo principal del movimiento estaba inspirado por un propósito: construir una identidad nacional para aglutinar a los diferentes sectores de la sociedad mexicana, dadas las profundas desigualdades sociales de la época, especialmente educativas y culturales.
Con el propósito de crear un sentimiento de unidad nacional y promover los valores del Estado moderno, se impulsó, por un lado, la educación pública nacional, concentrando esfuerzos en la lengua castellana como punto de unificación en un México pluricultural y multilingüístico. Por el otro, desarrolló un programa de arte público para construir y reforzar la identidad y la memoria colectiva.
El muralismo mexicano seguía un programa para lograr los propósitos del Estado revolucionario: en primer lugar, la valoración y recuperación de la historia, fuente de la identidad nacional, y, en segundo lugar, el reconocimiento de que los descendientes de esa historia seguían presentes en la contemporaneidad. Esto le daría no solo temas y valores al arte, sino una estética muy particular.
Si el muralismo era un arte concebido por el Estado para una estrategia social, es claro que debía tener un alcance público, lo que solo podía lograrse mediante el muro o la escultura monumental. Así, el soporte esencial de muralismo mexicano fue, evidentemente, el muro, lo que le daría monumentalidad al concepto artístico. Estos muros estaban dispuestos en edificios del Estado, en escuelas, universidades o iglesias.
El muro, además, garantizaba que el arte cumpliera con su propósito público al no ser coleccionable, asestando un golpe contra el concepto elitista del mercado del arte. Así, el soporte elegido era coherente con los valores de la revolución triunfante.
David Alfaro Siqueiros
El muralismo mexicano y la politica
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